Buenos Aires, domingo 9 de agosto de 2026 Año I · Nº 042

La Crónica — Periodismo narrativo · Reportajes · Análisis —

Nota · Sociedad

La Trampa del Micrófono: Soberbia y Desinformación

En la era de la desinformación, el mayor peligro no es la falta de datos, sino el periodista que, cegado por su propio ego, prefiere tener una respuesta rápida a una verdad incómoda.

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lo que te informan cuando desinforman · Foto: gemini

El Síndrome del Oráculo

Se ha vuelto común sintonizar un noticiero o leer una columna y encontrarse con profesionales que actúan como jueces de la realidad. Esta soberbia intelectual ha transformado al periodista de ser un "puente" entre el hecho y el ciudadano, a ser el protagonista de la noticia.
El problema radica en la incapacidad de pronunciar tres palabras que salvarían la credibilidad del oficio: "No lo sé".
La "Todología" como Motor de Desinformación
Cuando un comunicador cree que su estatus le otorga un conocimiento infuso sobre medicina, derecho, economía y sociología simultáneamente, el resultado es inevitable: la desinformación.
• El sesgo de autoridad: El periodista soberbio no informa, adoctrina desde su supuesta infalibilidad.
• La prisa por la primicia: En lugar de investigar, se lanzan juicios de valor disfrazados de análisis, priorizando el impacto sobre la precisión.
El "No Sé" como Acto de Ética








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La ignorancia consciente —reconocer los límites de lo que uno sabe— es la base de la verdadera investigación. El periodista que admite que debe consultar fuentes, que duda de su propia percepción y que está dispuesto a ser corregido, es el único que realmente sirve a la sociedad.
La soberbia cierra el debate; la humildad lo abre. Mientras el periodismo no baje del pedestal de la omnisciencia, seguirá contribuyendo al ruido y a la confusión de una audiencia que ya no busca quién le grite verdades absolutas, sino quién le ayude a entender un mundo complejo.
La verdadera inteligencia periodística no reside en tener todas las respuestas, sino en tener la valentía de hacer las preguntas correctas, incluso si eso revela nuestra propia ignorancia.

Con el micrófono abierto parece barato hablar, pero hay palabras que cuestan demasiado

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Sobre el autor

Gustavo M. D'Andraia — Periodista y autor de La Crónica.

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